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Juan de Mar

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Juan de Mar

DESDE ZERO

Nacido en Barranquilla, Colombia, entre la antigua ciudad de Cartagena de Indias y la mística Sierra Nevada de Santa Marta, hogar ancestral de los pueblos Tayrona y Kogui, Juan de Mar creció rodeado por un paisaje lleno de historia, magia y contrastes. De esa tierra rociada por el bello Mar Caribe, heredó una profunda sensibilidad artística y un espíritu inquieto, siempre en búsqueda de nuevas formas de expresión.

Desde muy joven, Juan fue seducido por la música. Criado entre los tambores y ritmos africanos del Carnaval de Barranquilla, su verdadera pasión comenzó cuando descubrió los cassettes de The Doors, Fleetwood Mac y Pet Shop Boys de su hermana, María Patricia Dávila, y luego los discos de vinilo de Mötley Crüe, Led Zeppelin, Bon Jovi, Cinderella y Guns N’ Roses de su hermano, Fernando José Dávila. A partir de ese momento, cada peso que recibía para la merienda del colegio lo invertía en música.

En su camino hacia el colegio Karl C. Parrish, Juan llevaba siempre un cassette distinto para escuchar durante el trayecto, alimentando una pasión que muy pronto se convertiría en destino. Fue allí donde conoció a Felipe Ceballos, su mejor amigo y alma gemela musical. Ambos compartían una obsesión por el rock y una curiosidad sin límites. Conseguir cassettes americanos en Barranquilla era casi imposible, pero ellos encontraron una manera: su santuario era Full Music, una tienda local cuyo dueño, Alberto, viajaba cada año a Estados Unidos para traer lo último en música. Juan y Felipe le entregaban listas con sus pedidos y esperaban con ansiedad su regreso, comprando incluso los discos que no conocían, solo por descubrir nuevos sonidos y como reemplazo de los discos en la lista que no llegaban.

También grababan copias de cassettes traídos por amigos que viajaban al extranjero o estrenos que sonaban en la radio y diseñaban sus propias portadas, usando recortes hechos a mano de revistas como RIP, Guitar Player o Modern Drummer. Con rudimentarias herramientas de diseño y las primeras versiones de Windows y Photoshop, lograron crear carátulas tan detalladas que incluían letras y créditos completos. Aquella mezcla de pasión, detalle y creatividad fue el origen de su identidad artística.

Juan recibió su primera batería —una Tama— casi al mismo tiempo que Felipe recibió una Ludwig que le regaló un tío. Juan compró su batería a Álvaro Gamarra, baterista del legendario grupo Bananas y luego de Déjà Vu, banda liderada por Eduardo Jalube, que marcó profundamente a Juan y a toda una generación de músicos barranquilleros. Las jam sessions frente al mar en Puerto Colombia, donde a menudo se hablaba de luces y OVNIs que salían del océano, se convirtieron en un espacio de inspiración, desarrollo y camaradería musical.

Aunque Juan y Felipe siempre soñaron con tener una banda juntos, ambos eran bateristas. Así, cada uno tomó su propio camino. Juan formó Los De Adentro, una banda que rápidamente grabó su primer disco, en el que participó como baterista, compositor y arreglista. También fue quien ideó y elaboró las portadas de los demos, hechas a mano con un estilo artesanal y único para la época. Esa dedicación llamó la atención de Dennis Murcia, A&R de Sony Music Colombia, quien decidió firmar a la banda.

En un giro de película, Juan viajó a Bogotá para atender una reunión con Sony Music sobre la posibilidad de firmar a la banda con el sello, cuando el grupo ya se había separado. Convencido de poder reunirlos nuevamente, Juan asumió el reto con determinación. Junto con Johann Daccarett, logró hacerlo, incluso ayudando al vocalista José Matera a escapar de su casa para poder viajar a Bogotá y firmar el contrato. El esfuerzo valió la pena: el álbum debut de Los De Adentro se convirtió en un éxito, con sencillos que aún hoy suenan en la radio de varios países de Latinoamérica, Europa y ciudades de Estados Unidos.

Durante los primeros años en Bogotá, cuando la banda aún no había alcanzado el éxito, Juan fue quien cubrió la vivienda del grupo, convencido del potencial artístico y humano que tenían. Su fe en el proyecto lo llevó no solo a sostenerlo económicamente, sino también a nutrirlo creativamente. Apasionado coleccionista y melómano desde joven, Juan influenció profundamente la dirección musical de la banda, compartiendo música, estilos y referentes que ayudaron a moldear el sonido colectivo y a guiar el crecimiento individual de cada integrante.

Influenciado por sus padres, Nancy Botello y Fernando Dávila López, reconocidos publicistas y fundadores de la agencia más importante de la región, Sonovista, Juan siempre tuvo una visión estética y conceptual muy desarrollada. Fue él quien eligió la icónica portada del primer disco de Los De Adentro, donde aparece un espermatozoide. Su intención era convertirlo en un símbolo de marca para la banda —así como la lengua lo fue para The Rolling Stones—, un emblema que sintetizara los temas esenciales del rock: creación, vida, muerte, sexo y misterio.

Tras el segundo disco, Como un Niño, Juan decidió tomar otro rumbo y se mudó a Estados Unidos para estudiar cine, historia del arte y fotografía en University of Miami. Allí formó una nueva banda, The Monas, junto a Felipe María, un amigo también obsesionado con la música que había conocido durante su época en Bogotá. Con The Monas grabó dos álbumes y exploró nuevos sonidos, pero eventualmente decidió retirarse del proyecto para dedicarse de lleno a su verdadera vocación: componer, tocar y producir su propia música.

Aprendió a tocar guitarra durante la pandemia y se sumergió en la producción musical, dando vida a su proyecto más personal hasta la fecha: DESDE ZERO. Este disco, creado a lo largo de cinco años, es una obra profundamente íntima y honesta, en la que Juan volcó sus experiencias de vida, sus influencias y su evolución como artista. Sin fórmulas ni estrategias comerciales, DESDE ZERO es un regreso al origen: un álbum hecho con las manos, la voz y el corazón, sin artificios ni inteligencia artificial, concebido como un puente entre épocas, donde lo importante no era la moda, sino la sinceridad. Juan fue quien no solo compuso y produjo la música, sino que grabó todas las baterías, percusiones, voces y la mayoría de las guitarras y bajos.

Hoy, Juan de Mar se consolida como un artista integral: compositor, productor, intérprete y narrador de su propio viaje. Su música —mezcla de nostalgia, experimentación y autenticidad— es testimonio de una vida dedicada a la búsqueda constante de la verdad artística.

 

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@unjuandemar

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